Que la gastronomía es una de mis pasiones ya lo he dicho. En definitiva soy adicta a las sensaciones, y las gastronomía las brinda, como otros ámbitos. De esos otros ámbitos no tengo inconveniente alguno, ni pudor, en hablar. Pero ahora quiero relatar esas combinaciones de bebida, comida y circunstancias de las que me siento honrada. Invito al lector a combinar y experimentar las dos primeras, la tercera sería impracticable si atendemos a los conceptos de "personal e intransferible". Es posible que algunas resulten convencionales, otras sublimes, otras extravagantes y otras de una obviedad pasmosa. Pero es que el mundo de las sensaciones es así.
Estas son:

-Mojama de Isla Cristina, almendra fritas con sal gorda y vino fino de Jerez muy frío. No recuerdo ni cuándo ni dónde ni cuántas veces lo he probado, Pero puedo afirmar que es un triunvirato muy logrado.

-Cava, catalán por supuesto, (si hubiero otro mejor, se sabría), "brut nature" con pan untado de mantequilla y caviar. Es un adecuada cena ligera, un perfecto preludio..

-Aceitunas "partías" aliñadas y mosto de Umbrete. Lo tomaba con mi padre cuando íbamos a comprar leña al Aljarafe. Ni las aceitunas ni el mosto tienen por qué estar muy fríos, pero el ambiente sí. Estos son frutos de invierno.

-Vino Moscatel de Córdoba con galletas Napolitanas. Tomadas a media tarde del viernes cuando no sé sabe si ha terminado la semana o empezado el fin de semana. Acompañar de una charla agradable delante de un documental de Historia de Aunacable.

-Cerveza del supermercado muy fría con rodajas de chorizo de pueblo del que se usa para guisar, al mediodía, cuando voy a casa de mi madre a comer y a la comida le falta un hervor. Mientras, le cuento mis cosas o le gasto bromas y ella ríe mirando para otro lado, porque siempre ha insisitido en ocultar su debilidad por mí.

-Potaje de garbanzos con whisky con los gitanos , de madrugada en la Feria de Sevilla. Sentada "arrecía" de frío en un rincón de una caseta. No me gusta el whisky pero si se anda con gitanos, tarde o temprano se acaba tomando garbanzos con whisky al amanercer.

-Pastelitos salados de hojaldre con jamón y queso o atún. Se prepara en la cocina mientras se ríe, se llora o se quiere con Juan Antonio Medina. Luego se comen.

-Queso al horno con orégano y vino de la denominación que toque con mi David, delante del ordenador, mientras nos bajamos nuestros últimos descubrimientos musicales y arreglamos una mijita el mundo.

-Tortilla de patatas en Madrid, Sevilla o Málaga, siempre con Tricia. ¿Con quién si no? ¡Ay , ese triángulo de las Bermudas!

-La "fina croqueta" y el Ribera del Duero en el Egaña Oriza, mientras se cotillea en clave sobre gente conocida de la ciudad con alguien inteligente e interesante.

-Bocadillo de tortilla de chorizo, café negro y orujo de hiebas, en el "Alto del Pollo", Camino de Santiago, a las nueve y media de la mañana. Nines tomaba esto mismo con vino tinto. Nines, eres la mejor.

-Cava con ostras para merendar en el barrio Gótico de Barcelona, con Olga Bertomeu, mi maestra y mi amiga.

-Pescado frito y vino blanco del Condado de Huelva con Sienna, mi negra amiga californiana, mientras planeamos en el Kiosko de las Flores, en calle Betis de Sevilla, un viaje a Nueva Orleans, cuna del blues y del vudú.

-Bandeja de dulces "arrimada" en un salón de una casa de Marruecos. "Yo los pruebo y tu te los comes, Macarena, que no quiero engordar". Todo acompañado de mucho té, para asombro de mis amigos marroquíes. "¡Mina! hazle más té a esta cristiana"

-Langostino flambeados con brandy a la brasa y Manzanilla perlada de frío con Carlos Herrera y Mariló Montero en la desembocadura del río Guadalquivir. Carlos Herrera es el mejor cocinero que he conocido después de mi padre.

- Anís del Mono con sandwhich de mortadela entre clase y clase cuando era muy joven y anárquica. De las dos condiciones, conservo la segunda. La combinación fue fortuíta y deliciosa. Probadla.

-Huevos fritos con jamón de Extremadura y vino de "Heredad de Barros", camino del Castillo de Tentudía, después de haber abrazado árboles con Jose María Maldonado y Geles.

-Galletas untadas de foiegras la Piara, al volver del colegio. La inventora del unguento fué mi hermana Meme. Desde entonces, siempre le hago caso.

-Churros de mi calle con ojitos hinchados de mi hija algún domingo por la mañana. Acompañar con Paladín espeso.

-Montaditos de anchoas con leche condensada en la "Flor de Toranzo" con mi gente de Canal Sur. (Luis Baras es un gran conversador, el mundo lo sabe)

-Tapa de "pijotas" fritas y botellín de cerveza en una bar de la calle Castilla, Sevilla, donde una vez me llevaron mis gitanos. En las trastienda había una especie de "capilla" dedicada a Camarón.

-Solomillo de cerdo en "Las golondrinas" con Hugo de Veró, intentandome meter mano. Cosa a la que nos tiene acostubrado a partir de la segunda copa, a pesar de ser gay.

-Los chicharrones del "Manteca" de Cádiz con el vino que él te aconseje. Todo siempre sobre papel, a poder ser en febrero, el mes más gaditano.

-La paletilla de bellota que me corta mi hermana pequeña ,Ia,(la cosa más bonita que he conocido junto con mi hija) en casa de mi madre, mientras me canta, me baila y me dice sarcasmos. La suelo tomar partida de risa con lo que haya abierto en ese momento. Por cierto, la corta muy bien...

Que la gastronomía es una de mis pasiones ya lo he dicho. En definitiva soy adicta a las sensaciones, y las gastronomía las brinda, como otros ámbitos. De esos otros ámbitos no tengo inconveniente alguno, ni pudor, en hablar. Pero ahora quiero relatar esas combinaciones de bebida, comida y circunstancias de las que me siento honrada. Invito al lector a combinar y experimentar las dos primeras, la tercera sería impracticable si atendemos a los conceptos de "personal e intransferible". Es posible que algunas resulten convencionales, otras sublimes, otras extravagantes y otras de una obviedad pasmosa. Pero es que el mundo de las sensaciones es así.
Estas son:

-Mojama de Isla Cristina, almendra fritas con sal gorda y vino fino de Jerez muy frío. No recuerdo ni cuándo ni dónde ni cuántas veces lo he probado, Pero puedo afirmar que es un triunvirato muy logrado.

-Cava, catalán por supuesto, (si hubiero otro mejor, se sabría), "brut nature" con pan untado de mantequilla y caviar. Es un adecuada cena ligera, un perfecto preludio..

-Aceitunas "partías" aliñadas y mosto de Umbrete. Lo tomaba con mi padre cuando íbamos a comprar leña al Aljarafe. Ni las aceitunas ni el mosto tienen por qué estar muy fríos, pero el ambiente sí. Estos son frutos de invierno.

-Vino Moscatel de Córdoba con galletas Napolitanas. Tomadas a media tarde del viernes cuando no sé sabe si ha terminado la semana o empezado el fin de semana. Acompañar de una charla agradable delante de un documental de Historia de Aunacable.

-Cerveza del supermercado muy fría con rodajas de chorizo de pueblo del que se usa para guisar, al mediodía, cuando voy a casa de mi madre a comer y a la comida le falta un hervor. Mientras, le cuento mis cosas o le gasto bromas y ella ríe mirando para otro lado, porque siempre ha insisitido en ocultar su debilidad por mí.

-Potaje de garbanzos con whisky con los gitanos , de madrugada en la Feria de Sevilla. Sentada "arrecía" de frío en un rincón de una caseta. No me gusta el whisky pero si se anda con gitanos, tarde o temprano se acaba tomando garbanzos con whisky al amanercer.

-Pastelitos salados de hojaldre con jamón y queso o atún. Se prepara en la cocina mientras se ríe, se llora o se quiere con Juan Antonio Medina. Luego se comen.

-Queso al horno con orégano y vino de la denominación que toque con mi David, delante del ordenador, mientras nos bajamos nuestros últimos descubrimientos musicales y arreglamos una mijita el mundo.

-Tortilla de patatas en Madrid, Sevilla o Málaga, siempre con Tricia. ¿Con quién si no? ¡Ay , ese triángulo de las Bermudas!

-La "fina croqueta" y el Ribera del Duero en el Egaña Oriza, mientras se cotillea en clave sobre gente conocida de la ciudad con alguien inteligente e interesante.

-Bocadillo de tortilla de chorizo, café negro y orujo de hiebas, en el "Alto del Pollo", Camino de Santiago, a las nueve y media de la mañana. Nines tomaba esto mismo con vino tinto. Nines, eres la mejor.

-Cava con ostras para merendar en el barrio Gótico de Barcelona, con Olga Bertomeu, mi maestra y mi amiga.

-Pescado frito y vino blanco del Condado de Huelva con Sienna, mi negra amiga californiana, mientras planeamos en el Kiosko de las Flores, en calle Betis de Sevilla, un viaje a Nueva Orleans, cuna del blues y del vudú.

-Bandeja de dulces "arrimada" en un salón de una casa de Marruecos. "Yo los pruebo y tu te los comes, Macarena, que no quiero engordar". Todo acompañado de mucho té, para asombro de mis amigos marroquíes. "¡Mina! hazle más té a esta cristiana"

-Langostino flambeados con brandy a la brasa y Manzanilla perlada de frío con Carlos Herrera y Mariló Montero en la desembocadura del río Guadalquivir. Carlos Herrera es el mejor cocinero que he conocido después de mi padre.

- Anís del Mono con sandwhich de mortadela entre clase y clase cuando era muy joven y anárquica. De las dos condiciones, conservo la segunda. La combinación fue fortuíta y deliciosa. Probadla.

-Huevos fritos con jamón de Extremadura y vino de "Heredad de Barros", camino del Castillo de Tentudía, después de haber abrazado árboles con Jose María Maldonado y Geles.

-Galletas untadas de foiegras la Piara, al volver del colegio. La inventora del unguento fué mi hermana Meme. Desde entonces, siempre le hago caso.

-Churros de mi calle con ojitos hinchados de mi hija algún domingo por la mañana. Acompañar con Paladín espeso.

-Montaditos de anchoas con leche condensada en la "Flor de Toranzo" con mi gente de Canal Sur. (Luis Baras es un gran conversador, el mundo lo sabe)

-Tapa de "pijotas" fritas y botellín de cerveza en una bar de la calle Castilla, Sevilla, donde una vez me llevaron mis gitanos. En las trastienda había una especie de "capilla" dedicada a Camarón.

-Solomillo de cerdo en "Las golondrinas" con Hugo de Veró, intentandome meter mano. Cosa a la que nos tiene acostubrado a partir de la segunda copa, a pesar de ser gay.

-Los chicharrones del "Manteca" de Cádiz con el vino que él te aconseje. Todo siempre sobre papel, a poder ser en febrero, el mes más gaditano.

-La paletilla de bellota que me corta mi hermana pequeña ,Ia,(la cosa más bonita que he conocido junto con mi hija) en casa de mi madre, mientras me canta, me baila y me dice sarcasmos. La suelo tomar partida de risa con lo que haya abierto en ese momento. Por cierto, la corta muy bien...

La caminante: Teoría combinatoria

4 de Febrero 2005

Teoría combinatoria

Que la gastronomía es una de mis pasiones ya lo he dicho. En definitiva soy adicta a las sensaciones, y las gastronomía las brinda, como otros ámbitos. De esos otros ámbitos no tengo inconveniente alguno, ni pudor, en hablar. Pero ahora quiero relatar esas combinaciones de bebida, comida y circunstancias de las que me siento honrada. Invito al lector a combinar y experimentar las dos primeras, la tercera sería impracticable si atendemos a los conceptos de "personal e intransferible". Es posible que algunas resulten convencionales, otras sublimes, otras extravagantes y otras de una obviedad pasmosa. Pero es que el mundo de las sensaciones es así.
Estas son:

-Mojama de Isla Cristina, almendra fritas con sal gorda y vino fino de Jerez muy frío. No recuerdo ni cuándo ni dónde ni cuántas veces lo he probado, Pero puedo afirmar que es un triunvirato muy logrado.

-Cava, catalán por supuesto, (si hubiero otro mejor, se sabría), "brut nature" con pan untado de mantequilla y caviar. Es un adecuada cena ligera, un perfecto preludio..

-Aceitunas "partías" aliñadas y mosto de Umbrete. Lo tomaba con mi padre cuando íbamos a comprar leña al Aljarafe. Ni las aceitunas ni el mosto tienen por qué estar muy fríos, pero el ambiente sí. Estos son frutos de invierno.

-Vino Moscatel de Córdoba con galletas Napolitanas. Tomadas a media tarde del viernes cuando no sé sabe si ha terminado la semana o empezado el fin de semana. Acompañar de una charla agradable delante de un documental de Historia de Aunacable.

-Cerveza del supermercado muy fría con rodajas de chorizo de pueblo del que se usa para guisar, al mediodía, cuando voy a casa de mi madre a comer y a la comida le falta un hervor. Mientras, le cuento mis cosas o le gasto bromas y ella ríe mirando para otro lado, porque siempre ha insisitido en ocultar su debilidad por mí.

-Potaje de garbanzos con whisky con los gitanos , de madrugada en la Feria de Sevilla. Sentada "arrecía" de frío en un rincón de una caseta. No me gusta el whisky pero si se anda con gitanos, tarde o temprano se acaba tomando garbanzos con whisky al amanercer.

-Pastelitos salados de hojaldre con jamón y queso o atún. Se prepara en la cocina mientras se ríe, se llora o se quiere con Juan Antonio Medina. Luego se comen.

-Queso al horno con orégano y vino de la denominación que toque con mi David, delante del ordenador, mientras nos bajamos nuestros últimos descubrimientos musicales y arreglamos una mijita el mundo.

-Tortilla de patatas en Madrid, Sevilla o Málaga, siempre con Tricia. ¿Con quién si no? ¡Ay , ese triángulo de las Bermudas!

-La "fina croqueta" y el Ribera del Duero en el Egaña Oriza, mientras se cotillea en clave sobre gente conocida de la ciudad con alguien inteligente e interesante.

-Bocadillo de tortilla de chorizo, café negro y orujo de hiebas, en el "Alto del Pollo", Camino de Santiago, a las nueve y media de la mañana. Nines tomaba esto mismo con vino tinto. Nines, eres la mejor.

-Cava con ostras para merendar en el barrio Gótico de Barcelona, con Olga Bertomeu, mi maestra y mi amiga.

-Pescado frito y vino blanco del Condado de Huelva con Sienna, mi negra amiga californiana, mientras planeamos en el Kiosko de las Flores, en calle Betis de Sevilla, un viaje a Nueva Orleans, cuna del blues y del vudú.

-Bandeja de dulces "arrimada" en un salón de una casa de Marruecos. "Yo los pruebo y tu te los comes, Macarena, que no quiero engordar". Todo acompañado de mucho té, para asombro de mis amigos marroquíes. "¡Mina! hazle más té a esta cristiana"

-Langostino flambeados con brandy a la brasa y Manzanilla perlada de frío con Carlos Herrera y Mariló Montero en la desembocadura del río Guadalquivir. Carlos Herrera es el mejor cocinero que he conocido después de mi padre.

- Anís del Mono con sandwhich de mortadela entre clase y clase cuando era muy joven y anárquica. De las dos condiciones, conservo la segunda. La combinación fue fortuíta y deliciosa. Probadla.

-Huevos fritos con jamón de Extremadura y vino de "Heredad de Barros", camino del Castillo de Tentudía, después de haber abrazado árboles con Jose María Maldonado y Geles.

-Galletas untadas de foiegras la Piara, al volver del colegio. La inventora del unguento fué mi hermana Meme. Desde entonces, siempre le hago caso.

-Churros de mi calle con ojitos hinchados de mi hija algún domingo por la mañana. Acompañar con Paladín espeso.

-Montaditos de anchoas con leche condensada en la "Flor de Toranzo" con mi gente de Canal Sur. (Luis Baras es un gran conversador, el mundo lo sabe)

-Tapa de "pijotas" fritas y botellín de cerveza en una bar de la calle Castilla, Sevilla, donde una vez me llevaron mis gitanos. En las trastienda había una especie de "capilla" dedicada a Camarón.

-Solomillo de cerdo en "Las golondrinas" con Hugo de Veró, intentandome meter mano. Cosa a la que nos tiene acostubrado a partir de la segunda copa, a pesar de ser gay.

-Los chicharrones del "Manteca" de Cádiz con el vino que él te aconseje. Todo siempre sobre papel, a poder ser en febrero, el mes más gaditano.

-La paletilla de bellota que me corta mi hermana pequeña ,Ia,(la cosa más bonita que he conocido junto con mi hija) en casa de mi madre, mientras me canta, me baila y me dice sarcasmos. La suelo tomar partida de risa con lo que haya abierto en ese momento. Por cierto, la corta muy bien...

Escrito por La caminante a las 4 de Febrero 2005 a las 11:41 PM | TrackBack
Comentarios

Laut et Laut,que quiere decir como muy bien sabes, ole y ole,y otro ole mas para ti.

Escrito por Rafael a las 5 de Febrero 2005 a las 12:40 AM

te felicito por tu gusto gastronomico
si tienes ocasion prueba la butifarra dulce del Ampurdan
jaime-luis

Escrito por luis de quevedo a las 6 de Febrero 2005 a las 12:32 AM

Hola, ante todo, gracia spor tu comentario en mi Blog, recibirlos es un acicate para el ánimo así me es más grato seguir escribiendo, además de elevar mi moral que algunas veces se cuaja de dudas.

He estado leyendo este post, sobre gastronomía y no sé con que plato quedarme, algunos los tengo tan cercanos...
Pus nada te envio un saludo, mil besos y millones de gracias, ya ves exagerada como buena sevillana que se precie.
Espero que te pases de vez en cuando por la blog, yo desde ahora te pondré entre mis enlaces.

Escrito por Trini a las 7 de Febrero 2005 a las 01:01 PM

Todas las convinaciones son buenas contigo, pero ademas contigo se hacen extraordinarias Mercedes.

Que sentido tan grande del gusto, en tantos sentidos.

Besos miles.

Escrito por mICrO a las 12 de Febrero 2005 a las 03:15 PM

Tortilla de Patatas, Merluza al horno, pastel de chocolate... lo que sea y donde sea, siempre regado por un buen caldo en tu compañia.

Muacks!

Escrito por Aleatha_ a las 12 de Febrero 2005 a las 06:26 PM

Me parece todo muy bien, esta gastronomía a ras de calle. No obstante, me gustaria añadir alguna puntualización:

1 En cuanto a tortillas de patatas, es obligatorio incluir las de Betanzos.
2 Hay cavas de Ribera de Duero o de Almendralejo que están muy bien

Por lo demás, muy interesante

Escrito por JM Costa a las 26 de Febrero 2005 a las 04:49 PM

Saludos: Invito a Vds. a que lo visiten, en el estan mis 6 páginas web, la entrevista de Canal Extremadura, documento sonoro y otros trabajos.-Gracias

Escrito por Isidro Rodriguez Gomato a las 26 de Enero 2007 a las 08:12 PM
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